El día en el que disertar se convirtió en algo placentero, algo con lo que despacharte agusto de esto que llaman vida, sociedad y mundo.
Disertación sobre el progreso y el desarrollo
¿Hemos
progresado? Ja, ja, ja. Yo creo que sí; tres pasos hacia delante son
cinco hacia atrás. Totalmente seguro, avanzamos en la tecnología,
pero, ¿Para qué? Para joder el mundo. Hacemos bebés a la carta sin
necesidad, destruimos todo aquello que no nos sea rentable y nuestra
única ambición es el dinero; somos seres engendrados con un único
fin, manifestar supremacía.
Desde
el prinicipio de los tiempos, el hombre ha querido avanzar, construir
un camino con el que forjar un futuro próspero sin importar el
entorno, o las consecuencias y repercusiones que pueda tener ésto
sobre cualquier otro ser. El progreso no siempre significa mejora,
aunque nosotros en nuestra mente los relacionamos estrechamente;
muchísimos años atrás el hombre descubrió el fuego, supuso un
avance para la humanidad. Un descubrimiento tras otro, una mejora
tras otra, no importa el medio cuando lo que verdaderamente prevalece
es el fin. Antaño, ésto no se veía tan evidente, solo se
observaban las cosas favorables del progreso, pero, no sus contras,
conforme avanza el mundo, vamos consiguiendo más, vamos queriendo
más, hasta que al final, a pesar de que no queremos descorrer el
tupido velo que ciega nuestros ojos, vemos. En contra de nuestra
voluntad, al salir de la oscuridad y la sombra, al contemplar la
verdad, descubres que no todo el monte es de orégano, y que nada es
lo que parece, que jugamos a ser dioses, y no somos más que pobres
potros en un establo dando coces. Nada
es seguro, y todo es posible;
definición del ser humano. Culpable de que el progreso ya no sea una
mejora, sino algo, por definirlo de una manera menos crítica,
impredecible. He de reconocer, que las mejoras no vienen, por
supuesto, mal a la sociedad, pues, ¿Qué seríamos sin ellas? No
causa debate la mejora, o el progreso, sino el uso que le damos a
éstos. Podríamos vivir bien a la misma vez que progresamos sin
“molestar” a nadie (aunque ésto es muy utópico); al hombre sólo
le hace falta una idea, un proyecto para hacer algo grandioso, pero
como siempre, con su trasfondo, con su correspondiente interés, para
ésto no somos altruistas, y si ese interés se ve frenado por
cualquier motivo; ese motivo es eliminado.
La
humanidad dentro de algunos años, no muchos, se hundirá, como dijo
Stefan Zweig; Ningún
viento ayuda al hombre que no va a puerto alguno,
y de navegar sin rumbo, al final, nos acabaremos cansando. Y sí, lo
he dicho bien, la humanidad y la sociedad, no lo que es la vida en la
Tierra; ¿Por qué digo ésto? Porque estamos inmersos en una
sociedad que nos tiene atrapados, no nos deja regirnos por la razón,
y es que, ya no sabemos distinguir lo que es moral de lo que no, lo
que no es ético de lo que sí lo es, ya no sabemos nada es la
cuestión en cuestión. Hemos dejado a un lado cierto valores éticos
y morales que algún día tuvimos en nuestras manos, aquellos que nos
hicieron ser personas años atrás, no como ahora, que somos robots
programados para progresar en la tecnología; lo único que nos
queda, es el tiempo, que siempre transcurre igual, y la sangre fría,
pues, matamos sin necesidad, o bueno, mejor dicho, impulsados por el
dinero en esta sucia sociedad en la que vivimos del siglo XXI.
Nosotros somos el germen de la lucha, de la ley
del más fuerte,
millones de años atrás se mataba para sobrevivir, no era ético o
moral asesinar a otro, pero la necesidad de alimentarse apretaba, y
por tanto, se mataba. Hoy día, matamos sí, pero no para comer, sino
para enriquecernos, para decir, “soy mejor que tú, y mira lo que
soy capaz de hacer”. ¿Dónde está la ética en esta nueva
sociedad? ¿Dónde está la moral? Creo que las dejamos en el camino;
pero si en algo hay progresar de aquí hasta el fin de nuestros días
debería ser en la moral y la ética, ya que lo que es el progreso
científico-tecnológico está más que asegurado, nos hemos centrado
tanto en las máquinas que hemos olvidado nuestros propios
principios, y si no queremos acabar con lo que queda de humanidad en
no muchos años, deberíamos fortalecer estos valores. Acabar con la
pobreza, hacer que tanto mujer como hombre se sientan iguales. Que el
individuo sea libre siendo consciente de que su libertad se restringe
donde comienza la libertad de otro. Estoy proponiendo una utopía,
algo irreal, tanto vosotros que me leéis, como yo que lo escribo
sabemos que este desarrollo no podemos conseguirlo; ya no somos
personas, somos máquinas que construimos un mundo feliz para
algunos, y desgraciado para otros. La igualdad es un deber pendiente
a lo largo de la historia del hombre, y si no hemos sido capaces de
lograrla en tanto tiempo, ¿Vamos a ser capaces ahora? Por favor, es
imposible, ahora no tenemos principios fuera de los intereses que nos
rigen. La única forma que tenemos de progresar algo, en lo que nos
reste de vida es ser conscientes de que debemos ayudar a los demás,
que vivimos en una sociedad que es dura con aquel que no es capaz de
defenderse. Por un ejemplo;
se descubre un medicamento para curar una enfermedad, avanzamos, tres
pasos hacia delante, pero solo los ricos tienen suficiente dinero
como para hacer frente al precio de éste, cinco pasos de retroceso
en nuestro camino.
Avanzamos en el ámbito técnico, pero retrocedemos en cuanto a ser
persona se refiere. En lo único que puede avanzar el hombre que
verdaderamente sea vital para sostener la humanidad, es recuperando
los valores morales y éticos de antaño. Dejar de mirarse a uno
mismo, dejar a un lado el ego y ver más allá, ver a quien sufre y
prestarle ayuda, no lo que hacemos ahora, hundir a ese alguien un
poco más. Conseguir que el dinero deje de ser el centro que controle
la sociedad; el futuro está en el desarrollo de las capacidades de
ser persona de cada uno, para tal no existe un límite definido, sino
el que cada persona decida ponerse.
Para concluir, decir que la
mejor forma de progresar, reforzando mi idea de progreso, es que cada
ser humano consiga ser más persona. Basta ya de las invidualidades
que marcan distancias entre personas de igual talla, basta de
discriminaciones injustas por raza o sexo. Sé que no seremos capaces
de cumplir este propósito, somos hombres, y como tales, cometemos
errores, muchos, y algunos imposibles de corregir. Solo unos pocos
son conscientes de que no podemos continuar así, pero solo unos
pocos no vamos a cambiar el mundo, sin embargo, la unión hará que
todas las piezas encajen y se llegue a un mundo justo. La vida de
todos y cada uno de nosotros hace del mundo un crisol; vivamos
felices en la medida de lo posible, sin olvidar qué normas nos rigen
para hallar dicha felicidad.
Era hora de que este blog tuviera algo realmente escrito con criterio.
Fernando J. González Martínez.
Desconocía que teníamos un filósofo en clase jajaja Antes de nada felicitarte por esta entrada, puede ser de las mejores si no la mejor de las que he leído este año por estos nuevos barrios, enhorabuena! además coincido contigo totalmente. Pues como tu bien dices vivimos inmersos en una sociedad que nos dicta el como actuar, que no mira en las consecuencias que puedan causar sus actos, una sociedad antisocial al fin y al cabo, pero bueno al menos soñemos con la idea de que algún día este supuesto progreso y esta grandiosa sociedad llegue a buen puerto, un saludo!
ResponderEliminar¡Gracias María!
ResponderEliminarEscribo por placer, no por complacer ;) jaja
Un saludo :)
Fernando, maravilloso post. Un saludo:)
ResponderEliminarGracias Pilar, se hace lo que se puede, un saludo :)
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